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CONOCIENDO DE CERCA LA TERAPIA OCUPACIONAL

Son muchas las veces que los terapeutas ocupacionales nos encontramos con la misma pregunta: ¿pero y eso qué es?, ¿en qué trabajáis?, ¿para qué sirve? En cierto modo, entendemos este desconocimiento, ya que es una profesión relativamente nueva. Todavía necesita evolucionar, requiere reconocimiento y divulgación, y un pequeño impulso para que la sociedad sepa que estamos aquí y que tenemos mucho que ofrecer.

No, no somos médicos, ni enfermeros, ni fisioterapeutas, ni psicólogos, ni auxiliares de enfermería, ni animadores socioculturales.

Siguiendo una DEFINICIÓN algo más técnica, decimos que la terapia ocupacional es “una profesión socio-sanitaria que pretende capacitar a aquellas personas con problemas físicos, psíquicos, sensoriales y sociales, para alcanzar el mayor grado de autonomía posible, a través de ocupaciones o actividades significativas”. En realidad esta definición no explica ni la mitad de lo que significa ser terapeuta ocupacional. Es mucho más.

ESTRATEGIA DE TRABAJO. Cuando estamos trabajando con una persona con una determinada enfermedad, lo primero que hacemos es una evaluación o valoración. Exploramos tanto las capacidades y habilidades presentes, como las limitaciones o dificultades que tiene esa persona para llevar a cabo su día a día. Siempre tenemos en cuenta las características, necesidades y preocupaciones de la persona, y cada tratamiento se realiza de forma individual. Usamos herramientas de evaluación, lo que comúnmente llamamos escalas o test, para tener una información más verídica.

Una vez que realizamos un análisis de la situación y establecemos un diagnóstico, pasamos a la fase de intervención. En ella, se establecen las metas y objetivos que pretendemos alcanzar, y se proponen una serie de actividades para que la persona pueda desenvolverse e interactuar. Y es aquí donde en la mayoría de ocasiones se crea la confusión. Se confunde la finalidad, y es que no trabajamos la actividad con la intención de entretener a nadie. Somos profesionales de la salud, estudiamos una carrera universitaria de cuatro años de duración. Todo lo que hacemos tiene un matiz terapéutico, precisa de unos conocimientos específicos y tiene una base teórica importante.
Es decir, nosotros elegimos las actividades que queremos que se desarrollen con un fin, observamos lo que ocurre mientras, y elaboramos informes con los resultados. Dichos resultados, posteriormente son revisados.

La siguiente fase a la del plan de intervención, es la de reevaluación, en la que vemos si nuestros objetivos se han cumplido o no, así como la necesidad de modificar el mismo.

Acercándonos a la realidad y a ejemplos más prácticos, el terapeuta no es quien te sostiene cuando te caes, sino quien te enseña a caer bien y a saber levantarte. No te alimenta cuando tienes hambre, te enseña a coger los cubiertos y a comer solo. Trabajamos y damos claves para enseñar a afrontar las adversidades y a conseguir la máxima independencia posible, sin tener que depender de nadie. Alguien dijo una vez… el médico te salva la vida y el terapeuta ocupacional te enseña a vivirla.

En cuanto a SALIDAS PROFESIONALES, podemos trabajar en: hospitales, clínicas psiquiátricas, centros de rehabilitación psicosocial y laboral, fundaciones, pisos tutelados y domicilios particulares, centros penitenciarios, equipos de atención temprana, centros ocupacionales, tribunales de incapacidad y peritajes, grandes empresas desarrollando programas, residencias geriátricas y centros de día, como valoradores de dependencia, en la docencia (impartiendo clases en universidades o cursos de formación, labores de investigación), en el ámbito educativo (educación especial, colegios), ortopedias (aconsejando productos de apoyo y colaborando en la elaboración de órtesis y prótesis).

Por último, me gustaría destacar la IMPORTANCIA DE LA VOCACIÓN y hacer un poco de CONCIENCIA SOCIAL. Ejercer como terapeuta te llena de valores como la atención, el respeto, la tolerancia, la honestidad, entre otros. Para mí, el más importante, la empatía.  Es fundamental ponerse en el lugar de aquellas personas que están pasando por un mal momento, ponerte en su piel y tratar de averiguar cómo puedes hacer que su vida mejore. El terapeuta ocupacional se esfuerza por sacar lo mejor de muchas personas que son rechazadas por la sociedad por el mero hecho de presentar capacidades diferentes a las del resto.

Y es que el lenguaje hace mucho daño. Seamos sinceros y pensemos en las veces que se escucha hablar con términos como “subnormal, retrasado, minusválido, discapacitado”. ¿Por qué? ¿Por qué una enfermedad tiene que marcar la vida de alguien, tiene que determinar quién es? El verbo “ser”, como bien indica su definición, es el más general de los términos, es la realidad radical. Pensándolo así, si decimos que una persona es o está enferma estamos definiendo a esa persona; cuando lo verdadero sería decir que esa persona tiene una enfermedad. No es lo mismo. No es justo definir a alguien por una condición. Hay muchas cosas para ser; ser buenas personas, ser cariñosos, ser amables, ser leales. Cada uno tenemos nuestras cualidades y virtudes, y son éstas las que deben destacar ante todo.

¿Alguna vez nos paramos a pensar lo injusto que es que una persona con diversidad funcional no pueda acceder a un edificio público porque hay escaleras, o no pueda ir a comprar por no poder usar como es debido el transporte público? Yo sí, a diario. Y da rabia e impotencia.

Ninguno de nosotros está exento. Nosotros somos la sociedad, somos quienes tenemos el poder de abrir nuestra mente y hacer de este mundo, un mundo mejor.

 

Ángela del Val Gracia Graduada en Terapia Ocupacional por la Universidad de Zaragoza

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